EL PARQUE CALDERÓN: Texto y punto de partida de un itinerario patrimonial.

 


EL PARQUE CALDERÓN: Texto y punto de partida de un itinerario patrimonial.

"La cultura de una nación reside

en los corazones y las almas

de su gente".

                                                                                                                                                          Gandhi

       Introducción

     En el presente texto nos proponemos un acercamiento a uno de los espacios de la ciudad de Cuenca,  patrimonial por excelencia, hoy llamado Parque Abdón Calderón. Comenzando con una indagación histórica, posteriormente una aproximación desde el orden antropológico-social y su caracterización patrimonial; con el fin de encontrar en él su valor como espacio de cohesión social y punto de partida de un itinerario urbano. Sin dejar de lado una apreciación estética que, desde el punto de vista de lugar se enriquece en relación con el patrimonio inmaterial que allí se manifiesta durante el año. Elementos de orden social, político y festivos, que le otorgan un valor simbólico agregado su materialidad. Concluyendo con unas apreciaciones como sitio patrimonial emblemático, punto central donde nace la ciudad de Cuenca y da lugar a los circuitos culturales y los relacionados con el tema turístico.

     El parque Abdón Calderón

     Constituido como el núcleo de la ciudad, alrededor del cual se ubican los distintos poderes políticos del Estado y las Iglesias más importantes de Cuenca. Vértice desde el cual se expande el tejido urbano conservando la tradicional cuadrícula trazada por España en la fundación de Santa Ana de los cuatro ríos de Cuenca. Se levanta lo que en sus orígenes se llamó La Plaza Mayor de Cuenca o Plaza Pública, que posteriormente  en época republicana será conocida como Plaza de Armas, luego Plaza Vargas Torres y en los actuales momentos nombrada como el  héroe cuencano Abdón Calderón. Escenario donde se han visto pasar, los acontecimientos históricos más importantes de la ciudad de Cuenca y su región.

     Historia  

     Como se dijo, inicialmente se proyectó como Plaza Central o Plaza Pública, que según las instrucciones del virrey Hurtado de Mendoza, debía medir no menos de doscientos pies de ancho por trescientos de largo, y sin que se cumpliera el pedido, se señalaron cuatro solares destinados a la Plaza Central y que correspondían a una cuadra.  

La plaza mayor, de acuerdo con las instrucciones debía equivaler a la mitad de la de la ciudad de Los Reyes (Lima), lo que equivalía a decir que tendría cuatro solares, en cuyo centro iría el símbolo de la justicia, Debía ser el espacio principal pues a su constados debían estar la casa de gobierno con sus dependencias, incluyendo la cárcel y las tiendas de propios; la iglesia mayor,  destinada a ser en su tiempo, de crecer la ciudad y convertirse en obispado la futura catedral, donde además estaría la casa del sacerdote y el cementerio. Los demás espacios quedaban para los fundadores, encomenderos y personas distinguidas. La plaza debía servir para los actos públicos que eran fundamentalmente religiosos y para eventuales torneos de cañas, corridas de toros o representaciones teatrales (Cordero, 2007: 100).

     La plaza constituía el centro o corazón de la ciudad, allí se desarrollaba la actividad comercial, la vida civil, militar y religiosa. Las festividades que en su mayoría estaban relacionadas con el calendario católico se efectuaban en este espacio, incluidas las celebraciones sociales y de regocijo.

     Como toda ciudad fundada por España, crecía por sus cuatro costados conservando su trama y diseño en damero, cuyos primeros solares alrededor de la plaza se asignaron para la Iglesia Mayor, la casa del Vicario, la Sala de los Cabildos, Audiencia y Fundación y el solar para el fundador que en este caso le correspondía a Gil Ramírez Dávalos, sitio en el que hoy se eleva la Catedral de la Inmaculada o Catedral Nueva. Como uno de los principales actos dentro de la Fundación de la ciudad el 12 de abril de 1557, se coloca la picota y la cruz en el centro de la plaza para la aplicación de la justicia terrenal y divina.

     Hacia el año de 1751 tanto la una como la otra, fueron reemplazadas por una pileta central de mármol,  cambiando su nombre a Plaza Grande o Mayor. Posteriormente más exactamente  en época republicana se llamaría Principal y de Armas hasta comienzos del siglo XX.  A partir de allí se llamó Vargas Torres, por la ejecución de este personaje de la historia, sucedida en el sitio mismo. En el año 1924 se encarga construir una escultura del  joven héroe cuencano Abdón Calderón al escultor Carlos Mayer y se la coloca hacia el año de 1931 en medio del júbilo ciudadano y es desde entonces que el Parque Central es llamado  por la gente, como lo conocemos hoy: Parque Calderón.

     Se puede decir que el Parque tiene dos etapas claramente diferenciadas, la primera colonial en el que se trata de un espacio abierto y despejado que sirve como lugar de concentración en todos los actos públicos de una ciudad que se está conformando, con todo lo que la cultura española trae, incluyendo fiestas, corridas de toros, representaciones teatrales y demás. Y luego una segunda etapa donde la Independencia marca un giro, volviéndose un lugar simbólico y hasta cierto punto emblemático y en el que lógicamente, se realizarán los reconocimientos a ciudadanos, se colocarán y se retirarán monumentos. Sirviendo como un escenario de los procesos históricos más importantes, siendo intérprete y partícipe de la evolución de una ciudad y de la suya propia.

     Un espacio de encuentro

     Plazas y parques, constituyen espacios comunes, inclusive más que otros lugares de concentración, que inevitablemente nos remiten a otros tiempos. Espacio social de inmensa importancia pues es donde se alterna con el otro, donde se mira al mundo entorno y hacia dentro. En el que todas las personas tienen su lugar y de los cuales, los que se han apropiado del sitio son una especie de dueños, como los jubilados, lustrabotas, fotógrafos, vendedores de helados y demás. Allí se mira el tiempo transcurrir en medio de este paisaje propio, tremendamente acogedor.

     Con doscientos sesenta y cinco años de vida colonial y ciento noventa y cinco de vida republicana, el parque central de Cuenca, es el génesis de la ciudad. Sirve de punto de confluencia, de todas las actividades de una ciudad que teje su historia a través del tiempo, muy especialmente las de orden cultural y social, con los grupos que acuden en especial en días festivos y domingos.

      La Cultura considerada como un atributo específico y único del ser humano, aunque aquí se incluyan las distintas funciones que como ser vivo posee, ha ocasionado un sin fin de criterios, pensamientos, definiciones, algunos contradictorios, en otras ocasiones coincidentes. Por nuestra parte nos sumamos a la definición de Clyde Klchhohn que manifiesta que la cultura es “el modelo de vida históricamente creado, explícito e implícito, racional y no; que existe en un tiempo como pautas del comportamiento de una sociedad o grupo humano”.

     Estrechamente ligado al concepto de Cultura viene el concepto de Identidad, pues son los elementos que caracterizan una cultura y dentro de los cuales podemos encontrar los espacios públicos, como el Parque Calderón, que sirve como elemento unificador de una sociedad. Pues se trata del sitio geográfico donde se convoca la sociedad, en las distintas actividades que realiza a través de su vida. Es el centro o núcleo por el cual se puede identificar a Cuenca. Que ha permanecido en su concepción original rodeado de los edificios históricos emblemáticos como las dos catedrales, los gobiernos locales y el centro del comercio de la ciudad.

     Sin olvidar que los seres humanos habitamos un espacio, nos apropiamos. La vida se desarrolla en un lugar donde se experimenta una relación  que es a la vez elemental y vital. Se actúa sobre el espacio, aprovechándolo, modificándolo, es una relación pragmática. Se reflexiona, se investiga, se explica el espacio y lo que en este se desarrolla. En el espacio se habita, lo protegemos, lo cercamos y nos apropiamos. El espacio se apodera de nuestra conciencia. Por lo tanto se tiene una relación de vida con él, que es histórica y permanente.  

   El parque como contenedor cultural urbano

 De acuerdo con el texto: En busca del Espacio-Tiempo Construido, en el que se analizan las “Narrativas urbanas”, como un espacio urbano contenedor de elementos físicos, que caracterizan a una ciudad, de los cuales el trazado urbano, la morfología, el tipo de arquitectura, conforman este espacio en la medida “que está allí” como objeto en el presente, pero que a su vez nos remite a épocas pasadas, nos invita a pensar en lo patrimoniales que resultan todos los elementos, que se emplazan en los espacios públicos de las ciudades como memoriales históricos, fundamentales en el devenir de los tiempos.

     El Parque central es un espacio patrimonial o “continuum espacial” que ejerce influencia sobre todo lo que contiene. Patrimonio que es conservado en función de todos sus componentes. El Parque Abdón Calderón se relaciona con su ciudad directamente, como manifestación de un tiempo histórico, como  parte de la cultura de un pueblo a lo largo por lo menos cuatro siglos. Conservado en su geografía como ningún otro sitio patrimonial.

       Texto patrimonial y poético

     Para poder tener un acercamiento al sitio como un texto patrimonial es importante tener una conciencia estética del mundo que nos rodea, pues no solamente puede ser patrimonial lo antiguo, la obra de arte, lo valioso por monumental.  De allí que los cambios sucedidos a través del tiempo en cuanto a sus elementos, no han modificado su carácter. En el caso del Parque Calderón vemos que lo patrimonial también se puede recrear y depende mucho de la conciencia estética que tenga un pueblo, una ciudad y todos quienes se acerquen al espacio con una mirada diferente.  

"Esta mirada que es una mirada poética surge en la contemporaneidad, como la capacidad estética que tiene un objeto, construcción, imagen o texto – considerando como texto cualquier imagen en capacidad de ser leída – y que se manifiesta en su interpretación. Es por medio de la interpretación que podemos expresar una comprensión estética de ese objeto. Gracias  a esa interpretación personal es que comprendemos el universo, lo simbólico, el sentido del tiempo que se vislumbra en el horizonte de una eternidad que se descubre y en el mundo que nos narra el objeto. Cuando nos adentramos profundamente surge un disfrute estético auténtico y si nos ubicamos históricamente la mente generosa nos recuerda sonidos, olores; sus consistencias e insistencias. Se produce una confusión profunda, donde parece además que se escuchan voces. Es por esto que al mirar poéticamente se vive una especie de reto que en el caso de la literatura, cuenta la habilidad para traicionar las expectativas obvias del lector más ingenuo y multiplicar las posibilidades interpretativas" (Heidegger,1951).

     Esta experiencia se puede experimentar igualmente en el arte contemporáneo, donde se percibe esta confusión profunda, una especie de vocación intertextual reafirmada: parece que se escucha en él “una voz cuyos orígenes provienen de distintos lenguajes, de mundos diferentes pero nunca extraños, esas voces se confunden, se reconocen, se reúnen, y nos explican. Es por esto que quien posea una percepción estética precisa de una poética visual y de esta manera ha de descubrir los motivos estéticos muy particulares que fueron los móviles para la creación de una obra”.  

     Para esto es necesaria esa relajación visual de la que hablaba Huxley, pues según él “quien tenga tensa o esforzada la visión, su mirada no podrá ser poética, no podrá de ninguna manera.

fundirse con el objeto y vivir la experiencia estética de la poesía manifiesta en una obra sea esta literaria, de arte figurativo o una obra arquitectónica”.

     En esta manera poética de ver el mundo como experiencia estética, el tiempo y el espacio no se pueden dividir, el espacio lleva inherente la temporalidad y esta a su vez nos remite a un espacio-lugar determinado. Mijail Bajtin llama “Cronotopo” a esta manera de percibir que une el tiempo y el espacio, y que lo aplicamos al caso de lo urbano, por el hecho de que “así como el cronotopo de la novela condensa en  una serie de espacios el contenido narrativo de la misma y su temporalidad, la ciudad tiene igualmente una trama – la de la existencia ciudadana – que condensa en una serie de lugares los contenidos más importantes: su identidad y su temporalidad”. Alvaro Niño introduce el concepto de Cronotopo urbano.

     Con la perspectiva visual que hemos anotado, la ciudad se convierte en una obra de arte que exige para su lectura y disfrute esta relajación visual pero más que nada respeto, conocimiento y sensibilidad. Recorrer Cuenca partiendo desde su centro mismo, se ha vuelto en una travesía de rigor en el caso del turismo, que transita por espacios históricos, sociales y culturales, teniendo como íconos los lugares emblemáticos en los cuales se detiene para una aproximación aunque momentánea para el disfrute de esta experiencia estética.  

       Acercamiento antropológico

      Desde su creación mucho antes de la fundación,  del 12 de abril de 1557, la Plaza central, sirvió como lugar de concentración de los “vecinos” españoles que ya residían en estas tierras. Teniendo en cuenta que se trataba de un grupo humano que asumía el rol de creador de una ciudad y en el que surgen distintas formas de relacionarse, sumadas a la conformación de una organización que perdure en el tiempo, en medio de  un espacio físico que será compartido, administrado y utilizado como fuente de sustento para su supervivencia.

      Considerando a las relaciones sociales como un aspecto que se estructura en tres pilares fundamentales: parentesco, rango y espacio físico. De los cuales el último tiene importancia vital pues sin éste, los otros no podrían sostenerse. El espacio físico es definitivamente un elemento que determina de cierta manera una cultura. La construcción del imaginario de una sociedad se realiza de acuerdo con los distintos aspectos simbólicos creados por su sociedad, en los espacios físicos urbano-geográficos; éstos definirán el pensamiento y el sentir de una manera particular. Aspecto identitario que difiere a los de ciudades y pueblos que pueden ser cercanos, pero que no comparten los mismos elementos culturales, históricos y formas de vida específicas.  

      Ya nos lo dice la historia, que los seres humanos necesitaron del mundo material, por la necesidad, para el disfrute, para acrecentar su poder y más que nada extender su memoria en la posteridad. Lo que además da origen a su propia cultura. Como se dijo en párrafos anteriores, es desde la experiencia sensitiva de lo estético lo visual, que se instala en la memoria y contribuye a la creación de nuestro imaginario personal, que a su vez es siempre dinámico. Asumimos que existe una historia personal constituida por las imágenes que cada ser humano llevamos escrita en nuestro interior y de las cuales el espacio que nos rodea se constituye en primordial.

"De acuerdo con esto podemos decir que las imágenes son también en nuestra memoria, esa aceptación de la propia historia, de nuestro pasado y de una tradición que reflejan un poco la identidad de cada uno y la de las ciudades donde vivimos. Y es por medio de la interpretación, que podemos expresar una comprensión estética del espacio que nos rodea. Gracias a esa interpretación personal es que percibimos el universo, lo simbólico, el sentido del tiempo que se vislumbra en el horizonte de una eternidad que se descubre y en el mundo que nos narran los objetos. Mirada que no está a la defensiva, que no se resiste y se deja ser en cuanto la obra se expresa, se confunde y se mezcla, midiendo y dejándose medir, beneficiándose en cuanto se recrea, cada vez que a ella se acceda." (López, 2009).

      El Parque Calderón, elemento identitario

     Patrimonio e Identidad son dos aspectos interdependientes.  La identidad de una sociedad es una construcción colectiva a través del tiempo, en donde a lo largo de la historia, estas raíces identitarias que se conservan se fusionan y construyen nuevas formas que se difunden a través de nuevas expresiones culturales, incrementando así la diversidad cultural, motor y riqueza de la vida humana. Pero que se sustentan en cada sociedad, a partir de su patrimonio heredado como un pilar de su propia historia. El Parque Calderón con sus elementos constitutivos que le otorgan el carácter Patrimonial,  y los otros que se han integrado y que nacieron por las necesidades en el tiempo son elementos soportantes de la cultura de Cuenca, fuente de identidad de su gente.  

     De igual manera la cultura espiritual y material de la sociedad en que nacemos y nos formamos es el primero de los factores que determina o, por lo menos, condiciona nuestra identidad individual y social. Somos, en gran medida, lo que la comunidad hace de nosotros a través de sus instrumentos de socialización, la familia y la escuela en primer lugar. Si exceptuamos los factores genéticos, podemos decir que el núcleo original de nuestra identidad se forma con las canciones que escuchamos, la comida que comemos, las fiestas en que participamos y, por supuesto, los valores y creencias que nos inculcaron nuestros formadores.  

     Podemos atrevernos a decir que en Cuenca,  se ha producido un cambio en la sociedad, se nota claramente la preocupación por conocer más acerca del arte, las personas que visitan museos y sitios culturales, jamás vuelven a sus lugares de origen con las mismas ideas, son varias las inquietudes que surgen y que modifican el pensamiento y la mirada. Lo cual tiene influencia en el acontecer diario y en la forma de vida. La ciudad ya no es la misma desde que existe esta preocupación que justamente coincide con la Declaratoria del Patrimonio de la Nación y de la creación de la Bienal de Cuenca. Es por lo que sin temor a equivocarnos, decimos que se ha dado un gran paso en el andar del tiempo y la cultura de Cuenca.

      El parque Calderón como espacio de fiesta

     La ciudad de Cuenca, en cuya periferia encontramos todavía elementos que se podrían catalogar como pre modernos, presenta en su centro urbano, más específicamente en su Parque central, formas de representación con tintes similares pero que se alternan con los contemporáneos en el mismo espacio y en diferentes momentos.

     Eventos de carácter festivo, que congregan a toda la población, independientemente de su condición económica. Estas festividades tradicionales convertidas en patrimonios inmateriales, justamente se realizan en el Parque Calderón desde los inicios de la ciudad, así tenemos la Fiesta del Corpus Christi en el mes de junio, que concentra a toda la ciudadanía. Hoy son los jóvenes los que se apropian a su manera de este espacio, durante los siete días que dura la fiesta en una especie de toma de posesión del espacio patrimonial.   

     Esta fiesta se la realiza desde hace más o menos 420 años, en un inicio estuvo dirigida hacia un grupo sociocultural pudiente y “noble”, hoy es el momento en que se reúnen todas las personas que se interesan en el tema religioso del Corpus Christi pero más que nada, quienes desean compartir un momento de esparcimiento. Esta gente que se aproxima al lugar no se preocupa de aspectos teóricos, quizá ni investiga los orígenes de estos sucesos. Simplemente se apropia de la fiesta, del espacio y los disfruta.

     Otro momento especial que integra a todos los estamentos sociales, es el de “El Pase del Niño Viajero”, si bien no solamente se desarrolla en la extensión del Parque Calderón, es este el lugar en que la gran mayoría de la gente se detiene para admirar el evento religioso. Igual sucede con los desfiles de otros orígenes incluidos los políticos, que utilizan elementos como la glorieta para proclamar sus manifiestos con lo que las personas se ubican en su contorno. El Parque Calderón se constituye un elemento de cohesión social en distintos momentos del año. Es el punto de visita obligado para extraños y lugar que propicia solaz a la gente que se acerca y se detiene allí. Estos son aspectos que le dan un valor agregado, enriqueciendo su carácter y patrimonialidad.

     Como podemos apreciar todos estos momentos son aprovechados para la “toma de posesión” del Parque Calderón.  Marcan simbólicamente el tiempo y el espacio de la ciudad. Definen de igual manera la identidad espacial de los distintos grupos socioculturales a los que involucran y han mantenido a través de un tiempo una forma y su permanencia es muy visible.

     A pesar de que la ciudad de Cuenca, es al momento, una ciudad de muchas centralidades, es en estos espacio-momento festivos que hemos expuesto, que se transforma en una ciudad de una sola centralidad. Y esta centralidad está localizada en el espacio patrimonial llamado Parque Calderón. Si esta centralidad es temporal, carece de importancia, pues en el tiempo dependiendo de la época, la ciudad se hará monocéntrica o policéntrica. Es la manera como la ciudad organiza el tiempo y espacio, de acuerdo con los distintos momentos históricos que le toca vivir, como un resultado de las complementariedades y oposiciones de los distintos grupos socioculturales que a ella se pertenecen.

       El parque Calderón como punto de partida del itinerario urbano de Cuenca

     Si bien el concepto de itinerario se inserta en el Patrimonio con mayor énfasis con la Carta de Itinerarios Culturales, elaborada por el Comité Científico Internacional de Itinerarios Culturales (CIIC) del ICOMOS y ratificada en la 16ª Asamblea General de la misma organización en Québec (Canadá), el 4 de octubre de 2008, en cuyo preámbulo dice:

“…La innovación introducida por el concepto de Itinerarios Culturales nos descubre el contenido patrimonial de un fenómeno específico de movilidad e intercambios humanos desarrollado a través de unas vías de comunicación que facilitaron su flujo y que fueron utilizadas o deliberadamente puestas al servicio de un fin concreto y determinado. Un Itinerario Cultural puede basarse en un camino que fue trazado expresamente para servir a dicha finalidad específica o en una ruta que se sirvió, en todo o en parte, de caminos preexistentes utilizados para diversos fines. Pero, más allá de su carácter de vía de comunicación o transporte, su existencia como Itinerario Cultural propiamente dicho se explica únicamente por su utilización histórica para un fin específico y determinado y por haber generado elementos patrimoniales asociados a dicho fin que, surgidos en el devenir de su propia y singular dinámica, reflejen inequívocamente la existencia de influencias recíprocas entre distintos grupos culturales durante un extenso período de la historia…” (ICOMOS, 2008).

     En los últimos años, las ciudades históricas en su calidad de contenedores patrimoniales y en su afán de diseñar variadas formas de difusión de su bienes culturales y más que nada con propósitos de turismo cultural, implementan circuitos de visita de los lugares emblemáticos a los que se los llama, “Itinerarios urbanos”, para los que se utilizan diferentes estrategias de movilidad y recorridos. Pero más que nada con el fin de contextualizar la visita, con una didáctica y experiencias culminantes que permitan una aproximación efectiva al patrimonio. Se pretende que sin el desmedro de los bienes patrimoniales, por su capacidad de carga y de otros, este acercamiento tenga una lógica sin dejar de lado el asunto del entretenimiento.

     Antes de la elaboración de un itinerario es preciso contar con los mapas y con la tecnología actualizada, el diseño del itinerario urbano tendrá la secuencia que se estudie como efectivo para su propósito. Se emplean modelos de recorridos que incluyen distintos tipos de movilidad, que puede ser  motorizada, en bicicleta y caminata. Asimismo estos itinerarios se definen de acuerdo a los grupos destino o target, como se los llama hoy.

     Otra imbricación de importancia que tiene este modelo de gestión del patrimonio, es la relación sujeto-ciudadano con los espacios emblemáticos, pues muchos de ellos involucran valores agregados como el paisaje y  los de carácter simbólico como el caso de las iglesias. Espacios culturales como sitios arqueológicos, museos y similares. En el caso de Cuenca, se involucran todos estos elementos utilizando vehículos motorizados colectivos de dos niveles, llamados buses turísiticos. Teniendo que anotar que la mediación que se da en estos ambientes requiere de un esfuerzo mayor en lo referente a la formación y educación de los guías. Para no incurrir en informaciones erróneas produciendo un efecto contrario en el público visitante.

     Entender el espacio urbano no solamente como el territorio físico, sino como un escenario de representación de los distintos grupos sociales, testimonio de los recursos y gestión de su gente, las actuaciones y las omisiones, éstas últimas sin una negación. Considerar la evolución de la ciudad a través del tiempo, el recurso patrimonial inmaterial estrictamente relacionado con el material. Este es el propósito de los Itinerarios Urbanos.

        Patrimonio como recurso turístico

     En Cuenca es notorio el  impulso turístico relacionado con el Patrimonio, situación que es aprovechada por los ciudadanos para desarrollar otro tipo de emprendimientos privados, la mayoría de ellos en el entorno circundante al Parque Calderón. Quienes conocen del tema manifiestan que es una sociedad que vive apegada a su centro histórico no solo para obtener y comprar lo que necesita, sino como una especie de ritual de socialización. Han tenido que pasar algunas décadas para que en temas de comercio e institucionales se comiencen a buscar espacios más alejados, como ejemplo tenemos el tema hotelero y de restaurantes, la gran mayoría se ubican en el centro histórico. Y es así como al momento en la ciudad  cuenta con un número cercano a 150 hoteles con casi 3000 habitaciones listas para albergar unas 6000 personas. Y cada año surgen nuevas iniciativas con fines de hospedería, que completa su propósito únicamente en días festivos.  

     Estos hoteles algunos de ellos, llamados “Hotel Boutique” por sus servicios personalizados, se han adecuado a los espacios patrimoniales, en viejas casonas del centro histórico, restauradas y readecuadas expresamente para este tipo de negocio. Muchas son  bellamente decoradas y enriquecidas con elementos como la pintura mural y decorativa, que tiene gran acogida. Con mobiliario suntuoso que invita a los visitantes a admirar, a sentirse acogidos y aunque sea por un corto tiempo, habitar en la ciudad apreciada por grupo que crece en especial de extranjeros, adultos mayores que han decidido quedarse. Impacto positivo o negativo, que está por investigarse. Sobra mencionar que en este ámbito es necesaria aproximación real con el Patrimonio, de una verdadera apropiación, de la valoración estricta. Una toma de conciencia real sobre el potencial que reviste, mucho más de la complejidad en temas de autenticidad y originalidad. La fragilidad del Patrimonio es real.

     El Parque Calderón en los actuales momentos.

     En este espacio patrimonial se producen momentos-tiempo que concitan a determinados públicos a permanecer y apropiarse. Eventos como los culturales, relevantes que generan arraigos temporales, dinámicos, donde el extraño si quiere puede sentirse cuencano por un determinado tiempo y luego partir. Uno de esos momentos trascendentales se dio el día de la Declaratoria del Centro Histórico como Patrimonio de la Humanidad, la grabación de la llamada de las autoridades desde Marrakesh-Marruecos, se reproducía de manera incansable en todas las emisoras locales, con la frase: “Somos Patrimonio”, el sonido de las campanas concitó a ciudadanos jóvenes, mayores, niños, políticos, religiosos a “tomarse el parque central” y festejar por varias horas.

     Pero en el presente es cierto que las sociedades presentan cambios en sus cosmovisiones, fiestas de tipo religioso que un tiempo eran las que congregaban a todo la ciudadanía, van siendo de la preocupación de un número cada vez menor de personas. Se viven tiempos complejos con respecto del patrimonio, las crisis económicas afectan directamente a los procesos de este ámbito.

Si en la modernidad se señalaba una residencia, se pertenencia a una profesión, un sexo, una ideología en pocas palabras, en la contemporaneidad la vida y las relaciones sociales son mucho más confusas, son móviles heterogéneas, la indiferenciación sexual, el sincretismo ideológico, religioso esta especie de hibridación como resultado de la comunicación y su avance, nos lleva a más incógnitas que respuestas. La ciudadanía se ha vuelto escéptica con respecto a estos temas.  Se requieren nuevas miradas, nuevas estrategias de gestión del patrimonio

     Conclusión

     Desde su inicio esta plaza central hoy llamada Parque Calderón, ha sido el silencioso testigo del devenir histórico de la ciudad, el tiempo ha pasado, la cultura con su dinámica va generando otro tipo de apropiaciones, siendo las culturales las que persisten aunque en menor cantidad, pues ahora se cuenta con espacios mucho más despejados para estos fines. La ciudad se va desplazando y la centralidad poco a poco va perdiendo su importancia.

Si bien como hemos dicho, este espacio constituye el núcleo desde donde se expande la ciudad, el turismo se apodera y arranca de esta suerte de “entraña” de Cuenca, y se dirige hacia el resto de lugares. Espacio patrimonial, cultural por excelencia que constantemente ha sido objeto de readecuaciones.

De momento se conoce de un plan de manejo del Centro Histórico pero aún no se ha puesto en marcha. La ciudadanía cuencana espera que estas intervenciones  respondan a estudios técnico-científicos como la ciudad patrimonial se lo merece.

 

Cuenca, mayo de 2015.

                                                              Lic. Mónika López Avilés

                                                        PATRIMONIO Y CULTURA 

Citas:

1] El presente estudio compila algunas reflexiones de nuestra columna de opinión de Diario El Mercurio de la ciudad de Cuenca desde 2006 y trabajos de investigación a propósito del Proyecto de Restauración en 2008 que estuvo bajo nuestra responsabilidad.

2]  Citado en Cabral, Fabiola. Concepto y alcance de la cultura, presentación: Cómo los valores dan forma al progreso humano. http://cv.nur.edu.mod/resource/view s.f.

3] Niño, Alvaro.  Espacio, historia y sentido,  Bogotá, 2003. Un estudio que nos ilustra acertadamente el tema que analizamos.

 4] Gennari, Mario. La educación Estética, arte y literatura. Instrumentos Paidós. Barcelona 1998. Comparación oportuna entre la literatura con el resto de manifestaciones del arte.

5] Ibídem

 6] Bajtín, Mijail. Autor y personaje en la actividad estética (1920- 1924) en Estética de la creación verbal, México, 1990.

 7] Niño, Alvaro.  Espacio, historia y sentido,  Bogotá, 2003. Como ya se ha dicho el autor propone el concepto de Cronotopo Urbano, como espacio-tiempo urbano.

Bibliografía general  

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Benhamou, Francoise. Economía del Patrimonio Cultural, Ariel Patrimonio, Bs. As. 2014

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