EL PRISMA CENTRALISTA

                                                                    Foto: Archivo Colegio Borja web

(Lo que natura no da Salamanca no lo presta)

Como premisa para el desarrollo del presente texto, partiremos aclarando estos dos conceptos: Prisma y Centralismo.

Se dice que los prismas son “sistemas ópticos afocales que dispersan y desvían la luz y se utilizan en óptica oftálmica justamente por su efecto de desviación de la luz en distintas formas, dependiendo de las características del usuario y la magnitud de la compensación necesaria.”

El centralismo en su acepción más contemporánea se entiende como “una doctrina de organización del Estado que propone un gobierno único y nuclear que tome las decisiones de la construcción de un poder centralizado, desde el cual provenga toda la autoridad”.

Esta es una reflexión acerca de lo que sucede en Cuenca con respecto a la gestión de la Cultura y el Patrimonio Cultural por parte de la secretaría correspondiente, con atención especial a los últimos sucesos.

Cuando conocimos la nominación para la Secretaría de Cultura del Estado Ecuatoriano, en el último período y más aún cuando supimos que como muchísimos otros funcionarios, se trataba de una ex empleada del Correato, ya nos imaginamos lo que se nos venía, sería algo así como la décimo séptima persona que seguramente y muy ocasionalmente le veremos de turismo por Cuenca.  Lo increíble y que, -los padres de la Cultura Ecuatoriana seguramente y por suerte no están vivos porque ciertamente morirían de coraje-, es entender la incógnita de cómo, alguien con la única experiencia de galerista con un título medio raro, podía asumir tal función y así sostenerse con un séquito de personajes funcionales, resultados de los múltiples compromisos políticos de uno que otro protagonista conocido. Así es como hemos tenido a expertos en arte contemporáneo dirigiendo el instituto rector del patrimonio regional, a la persona que avaló la demolición de la villa Roselena dirigiendo la misma institución a nivel nacional, esto último, como una verdadera afrenta a Cuenca. Y, otros detalles que no mencionaremos en esta ocasión por no alargarnos en la reflexión.

Nos viene a la mente qué sería de Italia, sin Florencia, sin Venecia, sin Milán, Génova, Turín, etc. O, qué sería de España sin Salamanca, Valencia, Barcelona, etc. Como un ejemplo para el prisma centralista del que son víctimas quienes llegan a Quito, se sientan en un gran escritorio se olvidan de sus orígenes y piensan que el Ecuador se acaba en el Trébol, enarbolándose en el Centralismo para mirar por encima del hombro al resto del país y muy especialmente a la Provincia del Azuay, pues lo sucedido en estos últimos días, ya pasó de lo coincidente.

Ciertamente la creatividad florece en el límite y es así como Cuenca con menos recursos y aislada del resto, ha sabido salir adelante y llegar a ser como una ciudad del primer mundo atrapada en un país de centralistas mezquinos, que por más que hayan estudiado quien sabe dónde, no son capaces de pensar más que en sus bolsillos.

En nuestro caso particular, por supuesto que somos elementos incómodos, quizá peligrosos para la mediocridad y más que nada para quienes viven en la mentira, en la actuación o la interpretación del buenismo contemporáneo y silencioso que se ha puesto de moda. Aspectos que en cambio sí son valorados por la gente con poder que no quiere que nadie la haga sombra, porque claro quién va a querer a alguien con conocimiento de la verdad, allí no hay principio de autoridad que les salve.

Bueno, pero centrándonos en el tema que nos convoca, pensamos que hay personas que por estar en tal o cual contexto, les va a venir el conocimiento por ósmosis o les va a llegar esa iluminación celestial sin hacer nada y, ese es el caso de la responsable de la Cultura nacional. No, no es así, pues para ocupar ciertos espacios aparte de reconocer que están para servir y no servirse, hay que respetar al otro, a la cultura de los otros, al pensamiento de los demás y más que nada a la historia de los distintos pueblos. Sin imposiciones, ni autoritarismos. En este punto hay que reconocer que Cuenca no es una ciudad folklorizada o pintoresca que pueda servir para fotografías para las redes y quedar bien con la más alta autoridad, acá no hay shows permanentes o un despliegue de apropiaciones culturales irrespetuosas de los pueblos ancestrales pero muy oportunas para el servicio de la corriente del buenismo dizque inclusivo del que hablábamos, -a no ser en los programas de algunas instituciones-. Acá se tendría que venir con el respeto profundo por una ciudad y una región que ha sabido forjarse en todos los ámbitos y más todavía en su Cultura, entonces claro, ahora es cuando entendemos por qué la secretaria de esa cartera, ha venido por minutos y apenas en dos ocasiones.

Por esta razón nadie a pretexto de un cargo temporal podría tomar decisiones para los próximos cuarenta años, es decir para un tiempo mayor al de una generación y nos referimos a su desconocimiento por la ciudad, por lo que significa el sector arqueológico de Pumapungo, a su desconocimiento deliberado de la situación del Museo y sus reservas, al desconocimiento de que un espacio cultural por excelencia pueda convertirse en una especie de condominio de instituciones, aprovechando las instalaciones que se han mantenido, lo que no ha sucedido con  espacios por ejemplo el del Ex Crea -quitados por el Correato a esa noble y gran institución-, que dicho sea de paso, se están cayendo a pedazos  por falta de mantenimiento y que bien podrían servir para los fines propuestos.

En nuestro caso particular y refiriéndonos a lo sucedido en los últimos días, nos une un gran sentimiento de gratitud por el Pumapungo del Banco Central, de ese, en el que se trabajó con la valentía y el heroísmo de muchos jóvenes que aportamos y es nuestro deber defenderlo. Así también con la Orquesta Sinfónica de Cuenca, a la que no necesitamos llenarle de elogios porque saltan a la vista, en especial por su gran progreso y esfuerzo de los últimos años. 

En verdad los estímulos son cualitativos pero para quien tiene deformada la vista por el prisma del centralismo y no está reconciliada con su historia y con sus orígenes, le será difícil una mirada nítida y respetuosa por los otros y así poder atender las necesidades. Pues mientras se tenga la presión de quedar bien con los que le convienen, solo rodará en un círculo de 360° que le regresará al lugar de donde vino.

Como colofón recordamos las palabras de Diego Rivera: “Si el arte es importante en la vida de la sociedad entonces, ¿Cuál sería el papel del artista?

El artista es un trabajador para el sistema nervioso, el artista es un humilde obrero y esa humildad es la que le proporciona la grandeza”.

Nosotros decimos que, el arte y la cultura se encuentran, en la gente que vive y trabaja para el alma de los pueblos, pero para tener clara la visión, sin ninguna desviación de la luz ni de otros elementos, hacen falta muchas vueltas en la vida y más que nada haber crecido en ese mundo, haberse bregado en esos ambientes y sobre todo haber amado apasionadamente las raíces y la memoria.

 

 

 

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